La infancia abandonada
El abandono de los recién nacidos, o el fenómeno de los "expósitos", representa una de las páginas más cargadas de humanidad y al mismo tiempo de tragedia social de la historia italiana. Entre el siglo XIX y comienzos del XX, Italia tenía una de las tasas de abandono más altas de Europa.
El Torno de los Expósitos
El símbolo indiscutido de este fenómeno es el Torno de los Expósitos. Un cilindro de madera giratorio insertado en el muro de hospitales o conventos. La madre depositaba al niño desde el exterior, tocaba una campanilla y hacía girar el torno; en el interior, el personal recogía al pequeño garantizando el anonimato total.
La Identidad Negada: Lógica del Nombre y del Apellido
La asignación del nombre y del apellido a los expósitos era un acto de creación de identidad "ex nihilo". El Nombre se elegía a menudo según el santo del día del hallazgo. El Apellido, en cambio, seguía diferentes matrices: origen geográfico (Della Ruota, Esposto, Degli Innocenti), apellidos de buen augurio (Ventura, Fortuna, Speranza, Casadei) o, a veces, apellidos fantasiosos vinculados a objetos presentes en la oficina.
Solo con el Real Decreto del 8 de mayo de 1927 se produjo un punto de inflexión crucial que estableció que el oficial del estado civil debía asignar a estos niños nombres y apellidos que no revelaran su origen natural ni su condición de abandono.